Labrador: Consejos para Su Cuido

Labrador Consejos para Su Cuido
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Conocidos como Labrador Retriever, Cobrador de Labrador o Perdiguero de Labrador.

Esta hermosa y popular raza, originaria de Terranova –actualmente Canadá–, enamora a primera vista por su porte y buen talante.

Fuertes y resistentes, también tienen sus puntos débiles, a los que debemos prestar una especial atención.

Ya sea en color canela o negro –los tonos más habituales– o chocolate –menos frecuentes–, la belleza de estos perros seduce al instante.

De su pasado cazador, han heredado una gran paciencia y energía, que les permite jugar durante largos momentos con los niños, soportando estoicamente las travesuras más latosas de los pequeños. 

Sociables, confiados y fieles, estos canes siempre están dispuestos a participar en las propuestas familiares y a dar y recibir cariño.

Aunque sean fuertes, los labradores no están exentos de trastornos, como ocurre con otras razas. Aparte del control semestral por el veterinario, para prevenirlos, atenderlos, y garantizar un estado físico, psíquico y emocional óptimo, necesitan una serie de cuidados básicos, que explicamos a continuación.

8 Consejos Para Cuidar Su Labrador

1. Que no les falte el juego: 

Juguetones e incansables, si tiene un labrador, sabrá que no paran y que lo necesitan para jugar, sobre todo cuando son cachorros. Así, van a la carrera detrás de todo lo que se mueve, siguiendo su instinto cazador.

Para que continúen con su ritmo, sin extenuarlo, necesitan jugar en el parque con otros “colegas” más o menos de su edad, ya que los “peques” suelen temer los zarandeos de los grandotes.

2. Práctica diaria de ejercicio:

Hacer ejercicio es vital para que el labrador se críe de manera saludable y para evitar las conductas destructivas por frustración. Recuerde que estos canes son buenos atletas y tan activos que no tienen suficiente con un paseo corto diario. Sino que debemos procurar que hagan caminatas diarias, en general de unos 45 minutos, para evitar que estén ansiosos o inquietos.

Facilite la práctica de sus actividades favoritas, como corretear por el monte o seguir la pista de un “botín de caza”, aunque la presa sea de mentiras. Tenga en cuenta que el ejercicio debe adecuarse a las condiciones de cada perro y a su edad.

3. ¡Ojo con el sobrepeso!

Los labradores son perros insaciables, siempre a punto para zamparse un bocado, lo que es problemático por su marcada tendencia a engordar. En nuestras manos está controlar que, desde cachorros, la dieta se ajuste a sus verdaderas necesidades, para prevenir la obesidad en la madurez y vejez.

La elección, cantidad y calidad del alimento debe ser la adecuada, ni más ni menos, incluyendo, claro está algún que otro premio bajo en calorías. En el mercado encontrará alimentos elaborados especialmente para esta raza, que cuidan su peso y aseguran el aporte de nutrientes y ácidos grasos. Como complemento, el deporte le ayudará a quemar calorías para evitar la obesidad.

4. Educación en positivo y paciencia

Dóciles e inteligentes, los labradores son unos animales, con una gran necesidad de estimulación mental, que podemos colmar con ejercicio y entrenamiento.

Lo bueno es que, con estos canes, la educación y el adiestramiento es pan comido, siempre que su familia humana se preocupe de ofrecerles una apropiada socialización, ya desde los inicios, y que sean constantes y pacientes en estas tareas.

En estas circunstancias, el labrador aprenderá rápidamente, gracias a su predisposición y gran capacidad de asimilación. Pero, recuerde: un labrador aprende con buenas maneras y no soporta los gritos ni los castigos desproporcionados. En cambio, será todo oídos ante las muestras de paciencia y adiestramiento en positivo de su familia humana o educadores.

5. Cariño, cariño y más cariño

Si hay una raza perruna, especialmente cariñosa y necesitada de compañía y de las muestras de afecto y atenciones de su familia humana, esta es precisamente la del labrador retriever.

Eso está muy bien, y debemos respetar que quiera estar acompañado, pero también es bueno que aprenda a quedarse solo en algunos momentos.

6. Displasia de cadera, el talón de Aquiles del Labrador

La displasia de cadera es una patología que afecta especialmente a esta raza. Se trata de una enfermedad ósea hereditaria, consistente en la malformación de la articulación coxofemoral, que conecta el hueso coxal con el fémur y une el tronco a la extremidad inferior.

Puede derivar en dolor, cojera y dificultad a la hora de sentarse o subir escaleras.  Si su perro es un labrador, el veterinario ya le habrá hablado de la posibilidad de realizarle el test de PennHip, para averiguar si su can tiene la probabilidad de desarrollar esta afección. La prueba puede realizarse antes de los 4 meses de edad.

Hemos apuntado a causas hereditarias, pero también algunos factores ambientales pueden incidir en la aparición de esta enfermedad, como: la dieta, ejercicios excesivamente intensos, alteraciones hormonales o el sobrepeso.

7. Atención a los oídos

El labrador es propenso a contraer infecciones de oídos, por lo que debemos prestar un especial cuidado con esta zona, mediante la limpieza regular de las orejas.

8. Cuidado del pelaje

Con un labrador en casa, sabrá que estos canes mudan el pelo entre dos y cuatro veces al año.No obstante, suelen soltar pelo durante todo el año, por lo que necesitan un buen cepillado semanal, para eliminar el pelo muerto.

Si observamos grandes pérdidas de pelo o parches, debemos llevarlo al veterinario, ya que podrían ser signos de estrés o cualquier otro trastorno o deficiencia.

Recuérde: grandes dosis de cariño y paciencia, un tanto de actividad, la dieta adecuada, buena compañía y atención a los puntos débiles; es la receta ideal para que su labrador se sienta radiante, sano y feliz.